Todos tenemos a la Luna en la Carta Natal, lo cual determina nuestro signo Lunar, así que todos somos capaces de experimentarnos a nosotros mismos con los ojos de la Luna.
El signo del Zodiaco, el sector y la fase, en que La Luna está ubicada en la Carta Natal, nos habla del sitio donde está instalado nuestro sistema emocional básico, de qué modo obtenemos seguridad emocional, de qué forma nos sentimos bien, protegidos,queridos, nutridos, como cuidamos nuestro cuerpo. También nos indica el lugar donde tenemos tendencia a quedarnos dormidos por el hábito, por la costumbre, por la rutina, los apegos. Las madres nutren a sus hijos desde su Luna natal y los hijos reciben esta nutrición desde donde ellos tengan su Luna natal. Expresar la naturaleza lunar es un reto muy complicado para todos nosotros, ya que supone revelar aspectos muy íntimos de la personalidad, que pueden provenir de nuestras vivencias infantiles. Conociendo las necesidades de nuestra Luna, nos nutrimos nosotros mismos y relevamos a los demás de esa ardua labor, encaminándonos a convertirnos en individuos emocionalmente equilibrados.
La rueda zodiacal nos muestra que todos los seres sensibles están conectados y que, en última instancia, todo forma parte de un gran círculo.Esto nos permite experimentar energías que no son necesariamente conocidas y que no han sido integradas a nuestra estructura psíquica. La Luna tarda en dar la vuelta a la tierra 28 días; eso significa que la luna pasa unos 2.4 días en cada uno de los signos del zodiaco, sucesivamente, mientras pasa por sus 4 fases(nueva,creciente,llena y menguante)
Las mujeres somos ciclicas, estamos sincronizadas con la Luna, por ello sentimos sus ciclos y sus cambios a través de los nuestros. Nuestras emociones están ligadas a los movimientos lunares a sus fases y a su paso por los signos del zodíaco. El viaje de la luna ocurre todos los meses de allí que nuestras tendencias emocionales puedan anticiparse según ese viaje, somos una con la Luna, transitamos mes a mes sus fases que se conectan con nuestro propio cuerpo. Teniendo en cuenta esto, podemos diseñar un Diario personal del tránsito de la Luna y -a través de ella- contar con una bitácora de nuestros patrones emocionales cada mes. Con el tiempo, nos daremos cuenta de cómo emergen patrones muy claros y que nuestros estados de ánimo no son producto del azar. Con toda seguridad encontraremos, que lo que nos parece movido por una especie de “locura cósmica” tiene en realidad su propio método para expresarse y que resulta de mucha ayuda conocerlo y entender nuestros propios ritmos y ciclos.
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